Un jardín pensado para colibríes:
Flores durante toda la temporada
Si queremos que nuestro jardín sea un lugar atractivo para los colibríes, no alcanza solamente con poner una planta que tenga flores bonitas. Un jardín para colibríes también puede diseñarse estratégicamente.
¿Y qué significa esto?
Pensar el jardín como un pequeño calendario de alimento. Los colibríes necesitan encontrar recursos durante sus períodos de actividad, pero las flores no florecen todas al mismo tiempo. Algunas duran unas pocas semanas, otras varios meses y otras comienzan a florecer justo cuando las primeras empiezan a disminuir.
Por eso, en lugar de preguntarnos:
"¿Qué planta atrae colibríes?"
podemos empezar a preguntarnos:
"¿Qué flores puedo tener para que siempre haya alguna fuente de néctar disponible?"
En nuestra región podemos pensar la temporada de mayor actividad de los colibríes principalmente desde la primavera hasta el otoño. Esto no significa que desaparezcan durante el invierno ni que todos sigan exactamente el mismo calendario. Simplemente, durante los meses más cálidos suele haber mayor actividad floral y más disponibilidad de alimento.
La idea, entonces, no es que todas nuestras plantas florezcan juntas. Es mucho más interesante que se vayan relevando. Una planta comienza a florecer. Otra alcanza su máximo unas semanas después. Y una tercera toma el relevo cuando las primeras empiezan a disminuir.
Así podemos construir una especie de cadena de alimento floral.
Y para pensar esta estrategia hay dos salvias que me parecen especialmente interesantes: Salvia guaranitica y Salvia leucantha.
💙 Salvia guaranitica
La Salvia guaranítica, también conocida como salvia azul o salvia guaraní, es una excelente candidata para un jardín de colibríes.
Es una planta de buen tamaño, que puede alcanzar alrededor de 1,5 a 2 metros, y produce largas espigas con flores azuladas o azul violáceas.
Sus flores son visitadas por los colibríes y puede ofrecer una floración prolongada, desde primavera hasta otoño, aunque el momento exacto depende del clima y las condiciones de cultivo.
¿Dónde colocarla?
Puede crecer a pleno sol o media sombra. En lugares de veranos muy calurosos, algo de sombra durante las horas de mayor intensidad puede ayudarla. Lo importante es que tenga buena iluminación y un suelo con buen drenaje.
¿Cuánto regarla?
Le gusta tener cierta humedad, especialmente durante el crecimiento y la floración. Lo ideal es mantener el suelo húmedo pero no encharcado. Durante los períodos cálidos y secos necesitará más agua; cuando haya lluvias o las temperaturas bajen, podemos espaciar los riegos.
Una regla sencilla: si la tierra comienza a secarse, es momento de regar.
¿Qué pasa en invierno?
Con el frío, especialmente después de las heladas, la parte aérea puede deteriorarse o desaparecer. No significa necesariamente que la planta haya muerto. Puede volver a brotar desde la base cuando llega la primavera. Una poda hacia el final del invierno ayuda a estimular los nuevos brotes. Es una planta bastante vigorosa, así que conviene darle espacio para crecer.
Salvia leucantha
Sus espigas aterciopeladas, generalmente violetas, púrpuras y blancas según la variedad, producen una floración especialmente llamativa hacia finales del verano y durante el otoño.
Y justamente por eso me gusta combinarla con la Salvia guaranitica.
Mientras la guaranítica puede acompañarnos durante buena parte de la primavera y el verano, la leucantha toma protagonismo cuando se acerca el final de la temporada.
No tienen que competir. Pueden complementarse.
¿Dónde colocarla?
La Salvia leucantha disfruta especialmente del pleno sol. Necesita varias horas de luz directa para crecer bien y producir una buena floración.
¿Cuánto regarla?
Cuando recién la plantamos necesita riego regular para establecerse. Después se vuelve bastante resistente y puede tolerar períodos de cierta sequía. Lo importante es que el suelo tenga buen drenaje y no permanezca constantemente mojado.
Una forma sencilla de saber cuándo regar: si la tierra todavía está húmeda, podemos esperar; si comienza a secarse, regamos.
¿Después de la floración?
Después de florecer puede quedar algo desprolija. Una poda ayuda a mantenerla compacta y favorece el crecimiento de nuevos brotes para la próxima temporada.
¿Por qué elegir las dos?
Porque cuando pensamos un jardín para colibríes, no solamente importa qué plantas tenemos, sino cuándo florecen. Si plantamos una sola especie, nuestra oferta de néctar queda ligada a su período de floración. En cambio, si combinamos plantas con diferentes momentos de floración, podemos lograr una disponibilidad más continua.
Podemos imaginarlo así:
Primavera → comienza la Salvia guaranitica
Verano → la guaranitica continúa ofreciendo flores
Final del verano → comienza a destacarse la Salvia leucantha
Otoño → ambas pueden coincidir durante parte de la temporada
Las fechas no son exactas. El clima, la ubicación y las condiciones de cada planta pueden adelantar o retrasar la floración.
Lo importante es el concepto: no buscar que todas las plantas florezcan al mismo tiempo, sino que se vayan relevando.
Un jardín para colibríes es un jardín pensado
No se trata simplemente de llenar el jardín de flores.
Se trata de observar.
¿Qué florece en primavera?
¿Qué queda disponible durante el verano?
¿Qué planta comienza a florecer cuando las demás empiezan a disminuir?
¿Hay alimento disponible durante el otoño?
Poco a poco podemos ir construyendo un jardín donde las plantas se acompañen unas a otras a lo largo de las estaciones. Y no solamente estaremos ofreciendo alimento. También estaremos creando un espacio con flores, refugios y lugares de descanso que puede formar parte del pequeño ecosistema que rodea a los colibríes.
Porque quizás esa sea una de las formas más lindas de acercarnos a la naturaleza: no solamente atraerla a nuestro jardín, sino hacerle un lugar.
