Hay algo especial en observar un colibrí.

En La Casa del Colibrí, en Sierra de los Padres, llevamos más de cinco años observándolos, aprendiendo de sus hábitos y acompañando su paso por nuestro espacio. Durante todo este tiempo, hemos sido testigos de escenas maravillosas: disputas por las flores favoritas, visitas inesperadas, aparición de especies nuevas, como también mezcla entre ellos y el regreso de individuos que, año tras año, parecen reconocer este pequeño refugio.

Y en esta travesía de observación, descubrimos algo más: la fascinación que despiertan en quienes nos visitan.

Muchos clientes, amigos y amantes de la naturaleza nos hacen preguntas sobre ellos. ¿Qué comen? ¿Por qué visitan ciertos jardines y otros no? ¿Qué plantas los atraen? ¿Cómo podemos ayudarlos durante las épocas de menor floración?

Con el tiempo comprendimos que gran parte de lo que habíamos aprendido podía ser útil para otras personas. Por eso decidimos crear este espacio.

La Bitácora del Colibrí nace con la intención de compartir nuestras experiencias, observaciones y descubrimientos. No desde el lugar de quien tiene todas las respuestas, sino desde la curiosidad de quien observa, registra y sigue aprendiendo cada día.

Mes a mes iremos documentando lo que sucede en nuestro local, los cambios que trae cada estación,  los comportamientos que nos sorprenden y las preguntas que surgen en el camino.

Porque creemos que observar un colibrí es mucho más que contemplar un ave extraordinaria. Es una invitación a mirar con atención, a conectar con los ciclos de la naturaleza y a descubrir la belleza que habita en los pequeños momentos cotidianos.

¿Nos acompañan en este vuelo?

Bienvenidos a La Bitácora del Colibrí.